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A la opinión Pública Tulancingo Hgo. a 28 de Julio del 2008.- Hace aproximadamente 150 años se erigió la Diócesis de Tulancingo dentro de un contexto histórico singular: La segunda Intervención Francesa en 1862. Los católicos Tulancinguenses desde finales del siglo XVIII y toda la segunda mitad del XIX pugnaron para que su parroquia fuera nombrada sede del Obispado. Siendo concedido dicho honor fue nombrado como primer Obispo de la diócesis el prior Juan Bautista Ormaechea. Sin embargo en el pleno auge del Juarismo, el Señor Ormaechea junto con otros tulancinguenses acudieron a Europa a invitar a Maximiliano de Habsburgo para que gobernara México. Finalmente una vez estado el Emperador gobernando en nuestro país Ormaechea le hizo una invitación para que visitara nuestra ciudad. Cuando Juárez regresó al poder, después de haber expulsado a los franceses y fusilado a Maximiliano de Habsburgo, decidió dividir al Estado de México. De dicho territorio salieron 3 estados mas: Guerrero, Morelos e Hidalgo en 1869. Y, cuando llegó la hora de elegir la Capital para el nuevo Estado, Tulancingo, ciudad natal del ideólogo de la creación de nuestro Estado: Manuel F. Soto; no fue considerada debido a la participación activa de nuestro Obispo en el Segundo Imperio Mexicano. La razón por la que no se le otorgó la capital del estado a nuestra ciudad en esa época fue el equilibrio de poderes, Tulancingo se quedó con el poder Eclesiástico y Pachuca con el poder Civil; por lo tanto a 145 años de esos acontecimientos, estamos estrenando a nuestro doceavo Obispo y a nuestro segundo Arzobispo, Monseñor Domingo Díaz Martínez, quien tomará posesión de su cargo en Pachuca, del reciente arzobispado den la provincia de Hidalgo en el estadio de fútbol Hidalgo o mejor conocido como el 'Huracán'. Algunos tulancinguenses se preguntan por qué razón no realizar la ceremonia en Tulancingo. La respuesta que otorga la arquidiócesis es el espacio, pues el evento masivo está calculado para 20,000 personas. Pero es curioso cómo la Sede de la Arquidiócesis parece no tener la grandeza que se espera de ella. El mensaje implícito es que Pachuca tiene mas infraestructura que Tulancingo, lo que a los habitantes de Tulancingo siempre aceptan con recelo, se dice que no se está cometiendo un desaire a los católicos de esta y otras regiones o una lastimosa aproximación al los poderes tanto del estado como de los empresarios, puesto que Pachuca está dentro de la Arquidiócesis. La falta de una reflexión histórica existe desde que se desaira a la ciudad sede del Arzobispado que va a recibir. El evento que Tulancingo debería tener por derecho, es sustituido por un desfile al que probablemente muchos feligreses no vayan. Creemos importante que esta insensibilidad hacia el panorama histórico con los tulancinguenses, sea resarcida de algún modo, con un evento importante, de la misma magnitud del de Pachuca; un desfile no sería una buena solución.
TALLER DE HISTORIA REGIONAL
DEL VALLE DE TULANCINGO A. C. |