Decreto
lanzado por el obispo Manuel Abad y Queipo. Obispo de Michoacán de 1810 a 1815.
"Por
autoridad del Dios Omnipotente, El Padre, El Hijo y El Espíritu Santo y de los
santos cánones, y de las virtudes celestiales, ángeles, arcángeles, tronos,
dominaciones, papas, querubines y serafines: de todos los santos inocentes,
quienes a la vista del santo cordero se encuentran dignos de cantar la nueva
canción, y de los santos mártires y santos confesores, y de las santas vírgenes,
y de los santos, juntamente con todos los santos y electos de Dios:
Sea condenado Miguel Hidalgo y Costilla, ex-cura del pueblo de Dolores.
O excomulgamos y anatemizamos, y de los umbrales de la iglesia del todo poderoso
Dios, lo secuestramos para que pueda ser atormentado eternamente por indecibles
sufrimientos, justamente con Dathán y Habirán y todos aquellos que le dicen al
señor Dios: ¡Vete de nosotros, porque no queremos ninguno de tus caminos! Y así
como el fuego es extinguido por el agua, que se aparte de él la luz por siempre
jamás. Que el Hijo, quien sufrió por nosotros, lo maldiga. Que el Espíritu
Santo, que nos fue dado a nosotros en el bautismo, lo maldiga. Que la Santa Cruz
a la cual Cristo, por nuestra salvación, ascendió victorioso sobre sus
enemigos, lo maldiga. Que la santa y eterna madre de Dios, lo maldiga. Que San
Miguel, el abogado de los santos, lo maldiga. Que todos los ángeles, los
principados y arcángeles, los principados y las potestades y todos los ejércitos
celestiales, lo maldigan. Que sea San Juan el precursor, San Pablo y San Juan
Evangelista, y San Andrés y todos los demás apóstoles de Cristo juntos, lo
maldigan.
Y que el resto de sus discípulos y los cuatro evangelistas, quienes por su
predicación convirtieron al mundo universal, y la santa y admirable compañía
de mártires y confesores, quienes por su santa obra se encuentran aceptables al
Dios omnipotente, lo maldigan. Que el Cristo de la santa Vírgen lo condene. Que
todos los santos, desde el principio del mundo y todas las edades, que se
encuentran ser amados de Dios, lo condenen. Y que el cielo y la tierra y todo lo
que hay en ellos, lo condenen.
Sea condenado Miguel Hidalgo y Costilla, en dondequiera que esté, en la casa o
en el campo, en el camino o en las veredas, en los bosques o en el agua, y aún
en la iglesia. Que sea maldito en la vida o en la muerte, en el comer o en el
beber; en el ayuno o en la sed, en el dormir, en la vigilia y andando, estando
de pie o sentado; estando acostado o andando, mingiendo o cantando, y en toda
sangría. Que sea maldito en su pelo, que sea maldito en su cerebro, que sea
maldito en la corona de su cabeza y en sus sienes; en su frente y en sus oídos,
en sus cejas y en sus mejillas, en sus quijadas y en sus narices, en sus dientes
anteriores y en sus molares, en sus labios y en su garganta, en sus hombros y en
sus muñecas, en sus brazos, en sus manos y en sus dedos.
Que sea condenado en su boca, en su pecho y en su corazón y en todas las vísceras
de su cuerpo. Que sea condenado en sus venas y en sus muslos, en sus caderas, en
sus rodillas, en sus piernas, pies y en las uñas de sus pies. Que sea maldito
en todas las junturas y articulaciones de su cuerpo, desde arriba de su cabeza
hasta la planta de su pie; que no haya nada bueno en él. Que el hijo del Dios
viviente, con toda la gloria de su majestad, lo maldiga. Y que el cielo, con
todos los poderes que en él se mueven, se levanten contra él.
Que lo maldigan y condenen. ¡Amén! Así sea. ¡Amén!
El
proceso degradatorio se llevó a cabo el 29 de julio de 1811 en una de las salas
del Hospital Real de Chihuahua, y consistió en rasparle la piel de la cabeza,
que había sido consagrada, como cristiano y sacerdote, también le arrancaron
la yema de los pulgares e índices de las manos que habían sido consagradas en
el día de la ordenación,
después lo entregaron al gobierno español para que lo fusilaran, sin ninguna
de las prerrogativas y beneficios eclesiásticos, en que antes se amparaba
cualquier reo.
Obispo Manuel Abad y Queipo, fue nombrado obispo por la regencia, y nunca fue
presentado por el Papa; además, por ser hijo natural no podía ser sacerdote ni
obispo, según las leyes eclesiásticas de aquella época. Sin embargo, bien
aceptaron la excomunión dictada por él. Manuel Abad y Queipo era obispo de
Michoacán, y permaneció en su cargo hasta 1815, en que salió para España.
Poco
importa que DON MIGUEL HIDALGO Y COSTILLA, se iniciara en una logia de masones,
o que fuera obrero del silencio, ya que el se iniciaba a si mismo, desbastaba la
piedra en bruto, esparcía luz en torno de si, se perfeccionaba caminando del
norte hacia el oriente pasando por el sur y completaba el ciclo de su evolución
semejante al astro rey, irradiaba calor, vida y fecundidad.
Cismático
y sumiso Hidalgo, que negaba la existencia del infierno y por consiguiente el
improbable paraíso celestial, que no admitía la perpetua virginidad de Maria;
que afirmaba que dios no castigaba
en este mundo con penas corporales, que negaba que en el texto original de la
escritura constara que había
venido el Mesías; que no consideraba la fornicacion como un pecado
sino como una evacuación natural y que denunciaba que el gobierno de la
iglesia “era manejado por hombres ignorantes”
Heterodoxo
Hidalgo, que compartiste el pensamiento de los filósofos del siglo XVIII,
explicando el derecho del hombre para pensar libremente y hablar sin hipocresías
y sin temores. Lo que te valió mas de cuarenta excomuniones
Por ti venerable maestro, solitario Albañil y constructor de un pueblo, México es libre, México canta, México ríe, México llora, México goza, sufre y ama. ¡Hasta la próxima! Espero tus comentarios agocadiz@prodigy.net.mx